
Frente a las expectativas que se generan en cada uno de los países a los que llegará el "The Born This Way Ball Tour", los Little Monsters se preparan para esta ocasión especial y los portales de Internet están listos para dar su visión sobre el espectáculo.
En esta ocasión, un representante del sitio brasileño Folha.com.br estuvo presente en el concierto que Lady Gaga ofreció en París, Francia, el pasado 22 de septiembre, y recientemente publicó su propia opinión al respecto.
A continuación puedes leer su publicación:

Lady Gaga sale de un enorme castillo gótico, montada en un caballo y acompañada por diez bailarines, dando un paseo en una plataforma circular que sobresale por delante del gigantesco escenario y comienza a cantar 'Highway Unicorn'.
Los 75.000 aficionados, que esperaban desde la fría noche del último sábado, deliraron.
La gira "The Born This Way Ball", que viene a Brasil en noviembre, es una superproducción repleta de efectos especiales cuyo único propósito es permitir que Lady Gaga pueda disfrutar.
En dos horas y 20 minutos de presentación en París, lo hizo casi todo: cantó (sin playback), bailó, saltó, rodó por el suelo, tocó el piano, la guitarra, paseo en una moto, más algunas escenas de sexo con un hombre y luego con una mujer.
En el show, ella interpreta la lucha contra un régimen totalitario representado por la voz de "Mother G.O.A.T." (siglas del territorio extraterrestre perteneciente al gobierno). Gaga predica la lucha contra la discriminación.
Y tuvo tiempo de salir de una cápsula con forma de útero, de haber sido secuestrada, golpeada y de poder deshacerse de los "agresores" con una ametralladora.
"No me importa si tu tienes que trabajar mañana, porque yo también debo hacerlo", dijo la estrella del pop, después de cantar 'Bad Romance', uno de sus grandes éxitos. El público que llenó el Stade de France, estaba electrificado.
Cada vez que se cambió de ropa (fueron nueve durante el espectáculo), los efectos de las luces cambiaban la escenografía. Llevaba ropa de cuero, kimonos futuristas y su tradicional vestido con el color de la carne.
Las fotos que mostraban al mundo el sobrepeso de la cantante, hace unas semanas, no le impidió mostrar el cuerpo con ropa excéntrica. En el escenario, ella no parecía estar gorda.
Gaga mostró su apego a la moda para honrar a los diseñadores Azzedine Alaia y Marc Jacobs, que estaban en el show.
Cuando cantó su canción 'Alejandro', la cantante usaba un sostén cónico -accesorios que se volvieron famosos con Madonna en la década de 1980. Ambas viven enfrentadas, desde que ésta última acusó a Gaga de plagio.

Lady Gaga mimó a sus fans -los "Pequeños Monstruos", como ella los llama- con gestos suaves y una cercanía poco frecuente en megaconciertos.
Entre una canción y otra, se esforzaba por hablar francés y recibió regalos lanzados por la multitud. Agradecida por las personas que compraron entradas para verla.
Una bandera del pequeño país voló a sus manos. Gaga la pliega y se la colocó en el cuello. Con cada caricia, el público se fundió en gritos y aplausos.
A mitad del show, ella dijo que nunca pensó en el éxito que iba a tener en Europa si su música no se tocaba por primera vez en bares franceses y clubes gays. Más ovación.
Al final, algunos adolescentes fueron invitados a subir al escenario: era el premio por haber corrido como si sus vidas dependieran de ello, en el momento en que las puertas se abrieron.
Lady Gaga salió más grande de lo que entró.

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